
¿Alguna vez has sentido que un sueño es demasiado grande para ti? Eso fue exactamente lo que pensé cuando escuché por primera vez sobre el campamento musical Side by Side en Gotemburgo, Suecia. Hoy quiero contarte cómo pasé de ver un video en redes sociales a recibir el correo de aceptación que cambiaría mi año, demostrándome que el miedo no debe detenernos cuando se trata de nuestra pasión por la música.
Todo empezó de la forma más inesperada, gracias a la intuición de mi mamá y a las redes sociales. A través de esta bitácora, espero inspirar a otros jóvenes músicos que, al igual que yo, a veces dudan de sus capacidades ante retos internacionales de gran nivel.
El descubrimiento: Un Reel de Instagram y una meta internacional
Todo comenzó una tarde cualquiera cuando mi mamá me dijo que había visto un reel en Instagram sobre un campamento musical Side by Side, que se realiza en Suecia. Lo curioso es que en el video aparecía un compañero de mi conservatorio. Como mi mamá conoce a su mamá desde hace mucho tiempo, no dudó en escribirle para pedirle los detalles. Él había asistido el año pasado y su experiencia fue tan increíble que nos compartieron absolutamente toda la información para poder aplicar.
Al investigar la página web oficial, mi mamá se encargó de revisar a qué programa orquestal me correspondía postular según mi edad y nivel técnico. Descubrimos que había dos opciones principales: la Wind and String Orchestra y la Pre Advanced Orchestra (PAO). Esta última es de las categorías más avanzadas del campamento y el rango de edad de los participantes comenzaba a partir de los 14 años y hasta los 19 años.

Aquí vino mi primer dilema: cuando me enteré de la convocatoria, yo todavía tenía 13 años. Sin embargo, calculamos que para la fecha exacta de las audiciones acabaría de cumplir los 14, lo que significaba que legalmente podía entrar en esa exigente categoría. Suecia siempre ha sido un país que me ha llamando profundamente la atención conocer, así que la idea de audicionar para viajar allá junto a mi mamá pasó de ser un pensamiento lejano a convertirse en un objetivo real.
Superando las dudas y el miedo a competir con músicos mayores
Sinceramente, al principio no estaba del todo seguro. Tenía muchas dudas y estuve indeciso durante semanas. Me parecía sumamente difícil competir por un puesto en la Pre Advanced Orchestra (PAO) con muchachos mucho más grandes que yo, algunos de hasta 19 años, cuando yo apenas estaba cumpliendo los 14. La diferencia de edad y de años de experiencia en el instrumento me intimidaba bastante.
A pesar de mis temores, mi mamá se convirtió en mi principal motor. Ella me decía constantemente que sabía que yo tenía el talento y la capacidad para lograrlo, dándome todo el ánimo que necesitaba para dar el paso. Al final, entendí que el miedo es normal, pero que no podía dejar que me paralizara. Tuve menos de un mes para prepararme intensamente de forma individual, enfocado por completo en demostrar mi nivel técnico en el video de la audición.
El proceso de audición y los secretos de la grabación del video

Para el proceso de selección del campamento musical Side by Side, los requerimientos eran muy específicos. Lo primero que preparé fue un extracto obligatorio de una pieza del repertorio que el comité organizador había enviado. Una vez dominada esa parte, me tocaba elegir algunas piezas adicionales dentro de los parámetros permitidos.
Recuerdo que seleccioné una pieza extra, pero al momento de medir los tiempos durante los ensayos, nos dimos cuenta de que nos quedábamos cortos con la duración total requerida para el video. Tuve que reaccionar rápido y agregar otra pieza musical para cumplir estrictamente con las bases de la audición. Hubo un pasaje en particular que me costó un poco de trabajo descifrar, así que le pedí ayuda a uno de mis profesores del conservatorio. Él se tomó el tiempo de explicármelo detalladamente en una clase, y con esa base clara, continué mis estudios en solitario día tras día.
El día de la grabación llegó y confieso que los nervios estaban a flor de piel. Sabía perfectamente que ese video lo evaluarían músicos profesionales de la mismísima Orquesta Sinfónica de Gotemburgo. Afortunadamente, mi mamá estuvo allí ayudándome en todo momento con la cámara y el audio. Después de varios intentos y de repetir las tomas para cuidar cada detalle técnico y musical, logramos una ejecución excelente. Mi mamá se encargó de subir el video a YouTube en formato oculto, rellenó todos los formularios de inscripción y envió la postulación. En ese instante experimenté una mezcla extraña de nerviosismo absoluto y un profundo alivio. Ya el trabajo estaba hecho, ahora solo quedaba esperar.
El día del anuncio: «¡Quedaste en el campamento musical Side by Side!»
La respuesta llegó de una forma muy graciosa y emocionante. Yo estaba saliendo del colegio y, como suelo hacer, me quedé hablando con mis amigos en la entrada, retrasándome un poco. Mi mamá, que me estaba esperando afuera y que nunca suele hacer esto, empezó a llamarme con insistencia desde la entrada principal. Al notar su urgencia, me despedí rápido y salí corriendo.
En cuanto crucé la puerta, vi su rostro: estaba sonriente, notablemente feliz y llena de orgullo. Me miró fijamente y me dijo las palabras mágicas: “Quedaste en el campamento”.
En ese momento me quedé en shock, no lo podía creer. La emoción me invadió por completo y lo único que alcanzaba a repetir una y otra vez era: «¡No puedo creer que quedé!». Nos dimos un abrazo gigante y, como una amiga de ella estaba allí con nosotros presenciando el momento, mi mamá le contó la noticia de inmediato y terminamos abrazados los tres en la entrada del colegio. La felicidad era colectiva.
Un sueño hecho realidad: Listos para viajar a Suecia
Haber sido aceptado en el campamento musical Side by Side me demostró que valió la pena dejar el miedo atrás. Mi sueño de conocer Europa, viajar a Suecia y crecer como artista se estaba haciendo realidad. Lo más increíble de todo es saber que tendré la oportunidad única de tener a los maestros de la Filarmónica de Gotemburgo no solo dándome clases, sino compartiendo el mismo escenario como compañeros de tarima en la orquesta PAO.

La noticia corrió rápido y la alegría se multiplicó cuando mi maestro, Gerónimo Istúriz, me dedicó una hermosa publicación en su cuenta de Instagram. Gracias a eso, muchísima gente del medio musical, amigos y familiares se enteraron de este logro, inundándome de felicitaciones, lindos comentarios y buenos deseos que me llenaron el corazón de motivación.
Este es solo el primer capítulo de una gran aventura musical en Suecia. En la próxima entrada del blog les contaré cómo ha sido el intenso proceso de estudio del repertorio avanzado de la PAO. ¡Gracias por acompañarme en este viaje!
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¿Te ha tocado alguna vez enfrentarte a un gran reto musical o viajar lejos por un sueño? ¡Me encantaría leer tu historia! Déjame tu comentario aquí abajo y sigamos conectados a través de la música.
